Los seres humanos se han transmitido conocimientos de generación en generación durante miles de años en una cadena que podría remontarse hasta traspasar el Neolítico y perderse en el tiempo, más allá de la idea de que plantar semilla produce plantas. Una cadena de transmisión del saber que se empezó a romper con la Revolución Industrial y de la que apenas encontramos rastro en la actualidad. 

El abandono del mundo rural trajo consigo la pérdida de sabidurías ancestrales ligadas a la tierra que no sólo se olvidaron, sino que en muchas cosas fueron objeto de burla y desprecio. Sabidurías ancestrales que fueron sustituidas en exclusividad por conocimientos académicos “universales” que poco a poco, y como describió Thomas S. Kuhn, se van quedando obsoletos en oposición a los conocimientos tradicionales. 

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